EL VIAJE

9. Marzo 2010 | Por astordata | Categoría: Los alrededores

La alternancia de de pizarras y cuarcitas es el paisaje que predomina en la sierra del teleno y siempre me he preguntado por qué carece del carbón que tanto abunda en el Bierzo .

Los fósiles son muy escasos y difíciles de localizar a simple vista, pues la vida en los mares del precámbrico era generalmente “escasa, pequeña y blandita”.

Sin embargo, desde el pico Becerril podemos apreciar lo cerca que está la depresión del Bierzo, plagada de minas de carbón que persiguen los estratos del carbonífero, unas veces a cielo abierto y otras a 2000 mts de profundidad. La razón puede ser que en las zonas altas como las del Teleno la vegetación no prosperaba como en las llanuras anegadas del Bierzo.

Todo esto me ha hecho imaginar cual sería el paisaje que se encontraría un viajero en el tiempo después de programar “cima del Teleno, 350 millones de años a.d.C.” y pulsar el botón rojo que tienen todas las máquinas del tiempo.
Suponiendo que la maquina no lo incrustase en el interior de la montaña, sino en la cima real de la época paleozoica, quizá se llevaría alguna sorpresa.
Para empezar comprobaría que está mucho más alto que los casi 2200 mts actuales, y que la zona berciana es un inmenso pantanal, con zonas inundadas rodeando los primeros bosques de helechos gigantes. Las libélulas tienen más medio metro de envergadura, y son las dueñas del aire. Bajo el agua, la evolución acaba de crear el primer anfibio que salió de una charca a ver que tal se estaba “en lo seco”.
Las cucarachas (como no) ya campaban a sus anchas y “solo” debían preocuparse de las arañas, escorpiones gigantes y de algunos ciempiés de dos metros de largo. Ni rastro de aves ni de otros animales, y no hay una sola flor. El silencio es casi total y es extraño no escuchar en aquella selva cantos, zumbidos o aullidos, pero es lo que hay.
Las tormentas son continuas y las riadas bajan ladera abajo arrastrando la vegetación al fondo de las lagunas, donde los sedimentos formarían mas tarde el carbón. Un olor sulfurado lo invade todo y la humedad hace más bochornoso el intenso calor.
La razón de ese clima tropical es que en el carbonífero estas tierras están realmente por debajo del ecuador atravesando el trópico de capricornio, en medio de un viaje a la deriva continental y a la velocidad de crucero de un par de centímetros al año.
El viajero consultó sus planos y comprobó que la cartografía se había modificado. Todos los continentes se estaban uniendo entre sí, como si fueran grandes ballenas acudiendo a una cita en medio del océano. Se estaba formando Pangea.

vía La tierra de los Amacos: EL VIAJE.

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